Camino por la calle Princesa. Me he dejado un libro de ecuaciones diferenciales en el trabajo, y lo necesitaré esta noche. Así que he sacrificado mi última clase para ir en su busca. De repente, me sobra el tiempo que antes me faltaba.
Me apetece una cerveza, y me apetece aún más que me la sirva la deliciosa camarera caribeña del Dublín.
En la intersección con Fernándo El católico un par de chavales toman la delantera.
Llevan pantalones largos y anchos (que seguramente harán sufrir a sus madres) pelusa más que barba, y el pelo rizado.
El de la izquierda es alto, enorme comparado con su compañero; quién (quizá para compensar) fuma con pasión. Con suerte, entre los dos, suman 25 años.
Pero hablan en buen cheli, y yo, que no tengo nada mejor que hacer, me entretengo escuchándoles:
- ¡Bah tío! De fijo que ganamos el concurso.
Entre calada y calada, responde su amigo:
- ¡Descarao tronco! Somos los mejores raperos de Madriz. ¡Malos malos! Malos como la sarna
- Los más malos, tío. Somos los más malosos.
- ¡Sí es que está hecho tío! ¡Ganamos fijo!
- Mira, sólo tenemos que salir al escenario, y mientras el Sabas les suelta las rimas...
- ¡Joder el Sabas! Rima de puta madre el tío, los va a dejar tiesos...
- ¡Ya te digo! Pues eso, mientras el Sabas les deja locos con las rimas; tu y yo les hacemos "el cinco al cuadrado" y ya lo flotan.
- ¿Y eso?
- Pues eso es que haces así ... (extendiéndo la palma de la mano)... y ya son cinco. Y luego así ... (extendiéndo la otra)... ya son diez. ¡Cinco al cuadrado!
- Ja, ja, ja... ¡Qué bueno tronco! ¿De dónde te has sacado eso?
- Pues del Getting up, tío. Estuve jugando el otro día con la Marta y se me ocurrió.
- ¡Qué cabrón! ¿Te llevaste a la Marta a keli? Tío, me tienes que prestar la play; lo que es ya.
- ¡Bah! Una puta mierda, no te creas.
- Pues te sirivió p´a llevarte a la Marta a kelo ¿no? Si eso no mola ¡Tú dirás!
- Ya pero no quiso enrollarse ni ná. Una puta mierda.
-¿Cómo que no? ¡Venga, no me jodas!
- Lo que oyes, pues no va la tía y me dice: ¡ey tío! ¿Tu tienes el Getting Up, verdad? ¿Me invitas a tu casa a hechar una partida? Y luego ná.
- ¿Cómo que ná?
- Pues eso, que yo me puse tó berraco y le dije que sí, que cuando quisiese... y luego resulta que la muy perra sólo quería jugar al puto juego. Ni enrollarse ni hostias.
- ¡Ja ja ja! Eres un puto pagafantas, tío. Si me llega a pasar eso a mi, le hago un equipo de futbito a la Marta. ¡Pagafantas! ¡Peazo pagafantas!
- ¡A mi no me llames pagafantas que te meto! ¿eh?
En este momento el grandullón armó el puño, como queriéndole abrir la cabeza a su amigo. Pero él (sin duda hombre de recursos) le sacudió un leve puñetazo preventivo en las costillas, que pilló sorprendido a su contrincante.
El intercambio amistoso de hotias, duró todavía un rato, pero cesó con una propuesta del más bajito:
- ¡Ey tío! ¿Llámate al Sabas, no? Que tenemos que juntarnos para ir al concurso.
- ¡Ostia sí! ¡Le llamo!
- Dile que le pasamos a recoger a la puta academia esa ¿vale? Y que "un abrazo" que hoy nos los comemos. ¡Ué!
- ¿Sabas? ¿Sí? ¡Joder puto cabrón! ¡No te oigo una mierda! ¿Sí? Vale... ahora mejor. Oye, que dice el Javi, que eres un hijo de la gran puta y que pasamos a recogerte a la academia para ir a lo del rap...
Siguió un silencio tenso, mientras Sabas contestaba por el móvil, y el Javi y yo esperábamos expectantes la respuesta del Sabas.
- ¡Me cago en tu puta madre Sabas! ¡No nos puedes hacer eso! ¡No jodas tío!
Otro silencio mientras Sabas respondía de nuevo a su amigo. Javi y yo, aún más intrigados que al principio, seguíamos a la espera.
- ¡Ha colgado el muy hijo de puta!
- Pero ¿Qué te ha dicho?
- ¡Que no viene el cabronazo! Que su vieja no le deja, porque el concurso empieza muy tarde...
- ¡Hijo de puta!
- ¡Ya te cuento! ¿Y ahora qué hacemos?
- Pues no sé, tío. Pero ¡Es que eso no se hace, joder! ¡Pues no he tenido yo broncas con mis viejos por quedar con los colegas! ¡Puto cobarde!
Un par de insultos después, yo entré en el Dublín, y ellos siguieron su camino.
La camarera me sonrió al entrar y preguntó "¿qué va a ser señor?" Fue una cerveza, acompañada por un platito de aceitunas verdes.
Ahora, sentado en compañía de mi consumición y su escolta de olivas, mientras miro el tráfico de Princesa a través de las ventanas; se me ocurre, que hay una época en la vida, en la que resulta agradable ser un rapero maloso y pagafantas.

Son entrañables los pagafantas.
Gran conversación, jajaja
oh, y gran memoria la tuya, Dadá.
xDDDd A mí me encantan los pagafantas... son una ricura, y si intentan ir de malosos y tener 25 dedos, mejor. jisjis.
El pagafantas...qué gran personajazo. Me ha encantado el artículo. Y es que a veces los tipos duros también tienen que estar a las 22:00 en casa. ¿Por qué querrán crecer tan rápido?
Me alegro de que os caigan bien los pagafantas. A mi esta pareja me llegó al alma, y me entretuvo la tarde ¿Qué más les puedo pedir?
Gracias a todos por comentar.
¿5 y 5 diez y con eso tenemos 5 al cuadrado?
Uo me he perdido ahí, jajajaja.
Curiosamente ayer en el autobús cotilleaba yo la conversación de dos pipiolinas que debían ser primas hermanas de estos dos, jeje.
Me hacen gracia estos niños, en el fondo todos hemos tenido una etapa así, como tu dices. El sombrero, las conversaciones ajenas, la cerveza como recompensa a mitad del camino, la guapa camarera,....mmmm..... me suena a una futura novela negra.
Un beso
Veo que le has dado buen uso al dibujito del pagafantas que te hice :)
Eso sí, el escaneado podría estar mejor ehhh??
El otro día unos colegas (de aqui, de Barcelona) hablaron de un pagafantas y usaron ese término. Me hizo ilusión ver que la palabra empieza a calar también aquí.
Te acuerdas de la teoria del número de cafés de cada tia?? También estaría bien explicarla en tu blog, te lo dejo a ti.
Saludos!!