Tempus Fugit
Tengo un amigo que últimamente me tienta con el asunto de las películas diciéndome que yo sería un buen guionista.
Como, además, me lo suele decir cuando estoy borracho, pues me dejo querer; y últimamente me ha dado por matar el tiempo que paso en el autobús imaginando escenas y argumentos.
Ayer, sin ir más lejos, me tomé un descanso y escribí esta pequeña historia, que no es cine, pero tampoco narrativa.
Pasamos unos segundos observando una sala repleta de de estanterías en las que descansan centenares de libros junto a una amplia y desordenada colección de objetos curiosos: un astrolabio y un telescopio, unos cuantos botes de pintura y líquidos olorosos, algunas herramientas usadas. Hay también papeles sueltos que prácticamente flotan al borde de los estantes.
De hecho, uno de ellos está tan al borde que se cae de repente. Desciende describiendo una frágil espiral a través del espeso aire que llena la estancia.
Justo cuando toca el suelo un hombre, a quien la mesa que domina la habitación ha estado esperando, cruza la sala y lo recoge del suelo.
Tras observarlo un instante lo guarda en el bolsillo de su chaqueta y fija su atención en una planta de las muchas que adornan la habitación.
Las hay grandes y pequeñas, con flores y sin ellas, jóvenes y viejas. En conjunto proporcionan un ambiente de quimérica exhuberancia.
Pero la que le interesa en estos momentos es tan solo una maraña de zarcillos verdes, que aún pugnan por emerger desde la tierra.
La mira, y agarra uno de los brotes. Tira hacia arriba de él y ... ¡Plas! Arranca el tallo sin querer. Con el brote aún en la mano farfulla:
¡Está bien! ¡Tendrás que crecer sola!Después se sienta en la mesa. Ahora sólo podemos ver su espalda que se mueve; pero poco. Como si escribiese.
Y sí, definitivamente está escribiendo porque en seguida empieza a coger más folios de uno de los cajones de la mesa, y a consultar algún libro que estaba sobre el tablero del escritorio.
Los que deshecha, caen arrugados alrededor de la mesa y parecen estar llenos de símbolos matemáticos y extraños dibujos puntiagudos.
Justo ahora, comienza nuestro baile.La mesa y su ocupante están justo en el centro de la habitación, suficientemente cerca de las estanterías con libros, y suficientemente lejos de las ventanas por las que se cuela la luz.
Ventanas viejas, claro, ventanas que se pueden abrir de par en par.
Lentamente giramos a su alrededor, muy lentamente pues este baile no es salsa, si no tango.
A medida que giramos, observamos como el hombre sigue trabajando sin parar. Llenando la mesa de nuevos papeles, escribiendo frenéticamente, creando columnas de libros sobre la mesa... Cada vez más despeinado y ya sin chaqueta, sigue trabajando y ocasionalmente se levanta para consultar algún libro en las estanterías, aunque en seguida se vuelve a sentar. Le va creciendo la barba.
Seguimos girando en un baile sin más música que el TIC TAC de un relog de pared que ahora ya podemos ver.
La luz que atraviesa las ventanas varía todo el tiempo, como de amaneceres y atardeceres continuados. A veces tan oscura que le obliga a encender un par de velas, como de noche cerrada.
Seguimos girando y seguimos escuchando TIC-TAC TIC-TAC TIC-TAC...
Las plantas crecen acompañando a los cambios de luz. Las que antes tenían flores se pudren rápidamente, las demás florecen.
TIC-TAC el tiempo pasa TIC-TAC
Entonces cuando nuestro giro alrededor de la mesa nos ha situado justo enfrente del hombre que la ocupa, nos detenemos a observar su rostro.
Le hemos pillado desprevenido y nos mira fíjamente, con una luz blanca y poderosa impactando en su rostro.
El último TAC, ya no obtiene la respuesta de un TIC.
Despeinado, barbudo, con los ojos rojos y cansados su expresión permanece seria y denota concentración.
Entonces levanta la mirada, y sonríe un instante.
Lo ha conseguido, y proclama orgulloso su triunfo:
¡El tiempo no existe!
Sólo ha tardado tres minutos en darse cuenta.
Lo peor de todo es que cuanto más lo leo, menos me gusta.
¡Mierda!





Shenka dijo
Juajajajaja, te juro que no iba a leerlo hoy hasta que he visto el tag. Algunos párrafos que has escrito pueden ser líneas de acción. Aún así, te recomiendo a Syd Field. XD
¡Besotes y buenas noches!
8 Febrero 2007 | 12:46 AM