Johnny B. Good.
La cosa comenzó en CiberDark, una página (ya fallecida) dedicada a la ciencia ficción.
Era una inicativa simple; tan sólo contar una anécdota: Jhonny baja de su nave espacial para pisar, por primera vez un nuevo planeta. O sea, un tipo que se llama Jhonny baja de su nave.
Pero la gracia consistía en escribirlo asumiendo el papel de un escritor de ciencia ficción famoso.
Así llegaron las primeras respuestas a la propuesta, en forma de Asimov:
Jhonny descendió de la nave. El termómetro de su traje marcaba cero grados centígrados: hacía frío.
Jhonny descendió de la nave. El termómetro marcaba 273,16 Kelvin y, aunque Jhonny sabía que el frío en termodinámica no existe, no pudo evitar la subjetiva sensación de incomodidad que conllevaba el bajo grado de agitación molecular de aquella atmósfera.
Jhonny descendió de la nave. Hacía un frío espantoso. Y claro, pisó algo. Era algo asqueroso. Los humanos no entendían que era imposible establecer contacto con aliens, pero aún así él tenía que ir planeta tras planeta pisando excrementos de aliens que posiblemente ni existían. Jhonny se dio media vuelta, ignorando las pancartas de recepción de la civilización de mokwatis que le esperaban ansiosos por conocer al Hombre. La nave despegó. Un mokwati se acercó a ver la huella dejada por el Hombre en la tarta de bienvenida. Los Hombres eran incomprensibles.
Y demás gerifaltes del género.
Pero pronto la imaginación de los participantes desbordó las espectativas creadas, y aparecieron versiones a cargo de Gloria Fuertes:
Juanito bajó de la nave
¡hay que ver qué frío hacía!
se frotó brazos y piernas
pues creyó que se moría.
Pisó el suelo con un pie
y después el otro colocó
al momento quedó cegado
pues mucho polvo levantó.
A lo lejos vio acercarse
un animal grande y feo,
tenía tan mala pinta
que empezó a rezar un credo.
Ésta es una historia
para los niños escrita
para que corran peligro alguno
quedándose a salvo en casita.
Hacia un frío del carajo. Jhonny bajó de la nave, llevaba colgado el Kalasnikov e iba en dirección al Aaium. Caminaba renegando en español, o en castellano, o como quieran llamarlo los soplapollas esos que gobernaban antes, o ahora, el país. El arriba firmante observó a Jhonny, estaba cansado, viejo, quemado por el sol del desierto, pero en sus ojos brillaba la luz del que ha visto muchas cosas -que demonios- pensé, y me acerqué. A fin de cuentas, él y mi perro son mis únicos amigos.
Es en este punto, cuando se me ocurrió escribir este artículo. Un artículo con lema incorporado: "Y si..."
Y si fuera Sin Palabras quién hablase del tal Johnny:
Nada más bajar, Johnny llamó al servicio de atención al viajante interplanetario, tal y como recomendaba el manual cuando un viajero padecía problemas tan graves como los suyos. Craso error.
-Unifica servicio intergaláctico. Le atiende Sinpalabras, ¿En qué puedo ayudarle?
- Hello, am I talking with unifica? Unifica I´ve got a problem.
- Vaya, pues no sé qué decirle... Es que verá... las consultas en inglés las solucionan en el departamento interplanetario de Badalona. ¿Quién le ha dado este teléfono?
- What are you saying, men? I can´t understand you. I´m in an strange planet, completly alone... the weather it´s very cold, and ain´t got not food enough, my HAll 2000 computer doesn´t works and wants to kill me... I need your help deseperatetly! Help me! Help me! Please!
- Le entiendo, Johnny, pero me veo obligado a derivar su llamada a Badalona. Lo siento, de verdad, pero es que esta compañía es una mierda.
-No!!! Wait a minute! In the name of God! Don´t leave me alone, please!
Tras su desesperado grito de ayuda, Johnny, escuchó los primeros acordes del cánon de Pachelbel; la música elegida por UNIFICA-INTERPLANETARIA para mantener en espera a sus clientes. Música que, sabía, seguiría sonando más de lo que tarda la luz en recorre un puñado de pársecs.
Y si fuera Egoime, la que escribiese sobre el asunto:
J. bajó de la nave, mientras pensaba en las cosas que había estado hablando con M. Hacía sólo unos minutos que habían terminado de conversar acerca de D. Justo lo que tardaron en adentrarse en la atmósfera del planeta. M. le había dicho: Bah, Egoime, no me apetece bajar, total ¡Solo es otro planeta!
¡Solo otro planeta! Era increíble, ¿dónde había perdido M. la excitación y las ganas de aventura de la adolescencia? ¿O es que no los había tenido nunca? ¿O es que sólo yo y J teníamos ganas de adentrarnos en lo desconocido?
Por cierto ¡qué frío!
Y si... ¡Ay! ¡Pronto me di cuenta de que hay demasiados "isis"!¿Qué os parece si me hechais un cable?
No sólo lectores-autores relacionados con este blog, ¿El lector ileso? ¿Ad Astra? ¿Francisco Umbral? ¿Miss delirio? ¿Zapatero?...
O ninguno, claro, que no es obligatorio.

Egoime dijo
No me da tiempo a leer el artículo (me ha parecido ver mi nombre por ahí.. así que me pasaré más tarde), pero tengo que dejarte un pequeño comentario para darte la noticia de quee..
Has sido formalmente invitado para participar en el meme (se dice así, no? xD) de moda.. el de las canciones. Para más información, leer mi último artículo xD.
21 Noviembre 2006 | 09:00 PM