La Coctelera

Categoría: cacharros

Pensamiento lateral

En Wikipedia el pensamiento lateral aparece relacionado con términos como: Divergencia. Pausa Creativa. Foco. Desafio. Alternativa. Provocación. Movimiento. Entrada Aleatoria. o Tormenta de Ideas.

Y no queda mal definido. Pero creo que la mejor forma de comprender lo que todo esto significa es observarlo en funcionamiento. Ver alguna de esas ideas sorprendentes que nos hacen exclamar "What the Fuck !"

Veamos si lo consigo:

¿Para qué puede valer una pinza de tender la ropa? ¿Para tender la ropa?

¡No! ¡Eso jamás! Todos sabemos que su verdadera utilidad es ayudarnos a no hacer el ridículo en los restaurantes japoneses.

¿Y unas gafas de bucear? ¿Es que acaso pretendéis bucear con ellas?

Bueno, es una opción... ¡Pero es mucho mejor si las utilizamos para reducir las vibraciones del cristal del autobús cuando echamos una cabezadita de camino al trabajo!

Ahora que se acerca Halloween, ¿qué mejor que guardar la típica y aburrida calabaza en un cajón y sacar a pasear la cubertería?

Y... ¿Por qué siempre debemos preocuparnos por sofocar el llanto de nuestros hijos? ¡No señor! ¡Qué lloren, joder! ¡Qué lloren!

Domingo

Tarde de domingo. Tarde aburrida de domingo.

Llueve a mares en Madriz, y el cielo es gris.

Podría hacer muchas cosas: ir al cine, bajar a ver el partido del Madriz, llamar a algún amigo para tomar una cerveza, ir a un museo... Pero los árboles que hay frente a mi casa no dejan pasar la escasa luz de la calle, y lo único que apetece es meterse en la cama y dormir como si no hubiera un mañana. Eso, o plantarme delante de la tele a ver alguno de los típicos bodrios de fin de semana.

En suma, me aburro. Me aburro como una ostra.

Pero no importa porque ¡tengo una alcayata! Y no sólo una alcayata, tengo un libro que no quiero leer.

Pues perfecto, ya tengo algo que hacer. Es fácil, ya veréis.

Primero rebusco en la caja de herramientas que hay por casa, y añado al libro una regleta en "L" unos tornillos, unas arandelas, un destornillador, una taladradora, un metro y mi disco de Feria para que haga compañía.

Luego es cuestión de marcar en la tapa del libro la medida justa de la regleta, y después fijarla con unos tornillos que atraviesen las páginas del libro. Y un poquito de cola blanca, para que las páginas se peguen a la tapa y no se note demasiado.

Lo siguiente es fijar la otra parte de la regleta a la pared, esta vez con tornillos o alcayatas al gusto.

Y hecho esto, no queda más que poner el resto de libros de mi colección sobre el horroroso y aburridísimo libro que he utilizado antes.

En total, he perdido una hora y media. Y he ganado una estantería ingrávida.

Lo justo para no pensar en que me aburro, y que llegue la hora de entrar al curro.