Hace ya tiempo, Valmont, publicó un artículo sobre una máquina que permitía programar nuestros sueños.
Como todas estas cosas, la tal máquina, era el último ingenio tecno-científico procedente de Japón. Y es de esperar que costase un riñon, o riñon y medio.
En aquel mismo artículo ya comenté que yo conocía una máquina más sencilla y más asequible que producía efectos parecidos.
Y ahora he conseguido desarrollar una versión on line, que podeis descargar aquí.
La idea no es mía, claro, si no de Brion Gysin; a la sazón un surrealista de principios de siglo, que por supuesto fue expulsado del movimiento por Bretón.
El funcionamiento es muy simple: se trata de inducir un estado alterado de conciencia en la mente del usuario, parecido al estado hipnagógico que todos sufrimos inmediatamente antes o después de dormirnos.
Lo interesante de este estado es que es un paso intermedio entre el sueño y la vigilia. Y permite tener cierto control consciente sobre el desarrollo de nuestros sueños.
Para llegar a este punto la máquina produce una secuencia de fogonazos de luz-no luz, que el usuario debe recibir con los ojos cerrados.
Aun cerrados, los fogonazos producen una secuencia de fosfenos (que son esas chiribitas que vemos cuando nos apretamos los párpados con los ojos cerrados) que nos conduce al estado hipnagógico.
La versión on line que se puede descargar aquí es simplemente un gif de dos imagenes (blanco y negro) con una cierta cadencia, que podeis modificar con cualquier programa de creación de animaciones.
Para que la cosa funcione se debe utilizar en una habitación a oscuras, y estar situados frente a la pantalla del ordenador con los ojos levemente cerrados.
Yo, personalmente, llevo un par de días probando la máquina y el efecto es un poco diferente de lo que se consigue con la versión mecánica de la misma. Pero en cualquier caso sigue siendo interesante.
Si alguno quiere probar, le recomiendo, además, que elija una música estimulante para su sesión y que lo haga en un momento en el que se encuentre relajado y concentrado.. Y que disfrute, claro.
¡Ah! Tiene algún efecto secundario: pueden llorar los ojos. Si la sesión es larga marea un poco al terminar, y muy ocasionalmente produce alguna taquicardia.
Pero se puede interrumpir en cualquier momento, así que no es peligroso.
Valmont: lo siento, pero aunque he buscado en tu blog no he sido capaz de encontrar la referencia exacta de tu artículo para hacer el trackback correspondiente.