La Coctelera

Categoría: Arte

Julian Beever

Hace mucho mucho tiempo , en un blog muy muy cercano, se expusieron unas pinturas rústicas curiosas y bien ejecutadas.

Ordenadores ficticios, sobre el asfalto.

Mariscos rebeldes, que se comen a nuestros niños.

Bomberos despistados, que caen hacia arriba.

En aquel momento (muy muy lejano) aún no sabía quién era el tipo que dibujaba estas travesuras.

Hoy sin embargo, el pintor ya posee nombre y apellido: Julian Beever .

Incluso fecha y localización: este Jueves , finalizará su próxima obra en la plaza de Manuel Gómez Moreno (Tetuán, Madrid) Esta vez toca anamorfosis .

¡Si tuviera tiempo!

Los pintores lo hacen mejor

Tartaglia, uno de los mejores matemáticos de todos los tiempos, estudioso de triángulos cuasi-místicos de propiedades mágicas que harían temblar a cualquier hacedor de sudokus...

Autodidacta de pro, que había tenido que aprender por su cuenta la mitad del alfabeto, porque su dinero sólo le permitía pagar al profesor hasta la letra "Ñ"...
Ganador de duelos matemáticos, y descubridor de los misterios de las ecuaciones de tercer grado... Se había levantado con el pie izquierdo.

Trato de hacer las cosas normales, sin mucho éxito: Se quedó sin agua en la ducha justo antes de que pudiera aclararse el jabón de la cabeza, después comprobó aterrado que ya sólo quedaba mermelada "ligth" para las tostadas, y por supuesto, perdió el metro de camino a la universidad porque a la puñetera funcionaria no le dió la gana de sacarle el billete si no le daba el cambio exacto.

Para cuando llegó a su cátedra veneciana llevaba consigo un visible cabreo con el mundo, tanto es así que decidió emprender sus estudios de artillería. "A ver si así, con bombas más efectivas, nos vamos todos a tomar por el culo. Funcionaria incluida" Debió pensar.

Manos a la obra, Tartaglia, esbozó su hipótesis: "La trayectoria de un proyectil en caida libre ha de estar compuesta por dos tramos rectos y un arco de circunferencia"

Hasta hizo un dibujo, que quedó así:

"¡Oye! ¡Pues qué bien! ¿no? ¡si hasta coincide con la teoría de los escolásticos!"

Lo que no sabía nuestro querido Tartaglia, es que cuando te levantas con el pie izquierdo, y una funcionaria se cruza en tu camino; el universo al completo conspira en tu contra.

No tardo demasiado, sin embargo, en descubrir la verdad de esta afirmación. Un par de dias a lo sumo, cuando al publicarse su teoría en el Venecia Annals pudo observar la bonita ilustración que los editores habían elegido para acompañar su artículo.

Es que, a veces, los pintores lo hacen mejor. Quizá por eso los Annals de ahora ya no tienen dibujos tan chulos.

Corta y pliega

Llevaba ya un tiempo sin publicar este tipo de cosas.

Ilusiones ópticas, arte, imágenes curiosas... ya sabeis. Pero es que de vez en cuando se encuentra uno con trabajos maravillosos como estos:

Os prometo que he sentido frío con las composiciones polares.

Si os han gustado podeis ver más aquí

Máquina para soñar

Hace ya tiempo, Valmont, publicó un artículo sobre una máquina que permitía programar nuestros sueños.

Como todas estas cosas, la tal máquina, era el último ingenio tecno-científico procedente de Japón. Y es de esperar que costase un riñon, o riñon y medio.

En aquel mismo artículo ya comenté que yo conocía una máquina más sencilla y más asequible que producía efectos parecidos.

Y ahora he conseguido desarrollar una versión on line, que podeis descargar aquí.

La idea no es mía, claro, si no de Brion Gysin; a la sazón un surrealista de principios de siglo, que por supuesto fue expulsado del movimiento por Bretón.

El funcionamiento es muy simple: se trata de inducir un estado alterado de conciencia en la mente del usuario, parecido al estado hipnagógico que todos sufrimos inmediatamente antes o después de dormirnos.

Lo interesante de este estado es que es un paso intermedio entre el sueño y la vigilia. Y permite tener cierto control consciente sobre el desarrollo de nuestros sueños.

Para llegar a este punto la máquina produce una secuencia de fogonazos de luz-no luz, que el usuario debe recibir con los ojos cerrados.

Aun cerrados, los fogonazos producen una secuencia de fosfenos (que son esas chiribitas que vemos cuando nos apretamos los párpados con los ojos cerrados) que nos conduce al estado hipnagógico.

La versión on line que se puede descargar aquí es simplemente un gif de dos imagenes (blanco y negro) con una cierta cadencia, que podeis modificar con cualquier programa de creación de animaciones.

Para que la cosa funcione se debe utilizar en una habitación a oscuras, y estar situados frente a la pantalla del ordenador con los ojos levemente cerrados.

Yo, personalmente, llevo un par de días probando la máquina y el efecto es un poco diferente de lo que se consigue con la versión mecánica de la misma. Pero en cualquier caso sigue siendo interesante.

Si alguno quiere probar, le recomiendo, además, que elija una música estimulante para su sesión y que lo haga en un momento en el que se encuentre relajado y concentrado.. Y que disfrute, claro.

¡Ah! Tiene algún efecto secundario: pueden llorar los ojos. Si la sesión es larga marea un poco al terminar, y muy ocasionalmente produce alguna taquicardia.

Pero se puede interrumpir en cualquier momento, así que no es peligroso.


Valmont: lo siento, pero aunque he buscado en tu blog no he sido capaz de encontrar la referencia exacta de tu artículo para hacer el trackback correspondiente.

Poesía y tijeras.

Aconseja Tristán en su/nuestro manifiesto, que para hacer una auténtica poesía Dadá sólo hay que elegir las palabras aleatoriamente de entre las que encontremos en un periódico. Yo estuve probando ayer (es que me aburría mucho en el trabajo) y obtuve estos versos:

Los colores de las argollas fueron descifrados.

¿Por qué nos creó a todos?

Su silueta, permite a Herácles

caminar sobre cenizas que rien.

Mientras el destino está en sus labios,

el Terror busca reflejos en agujas horribles.

¿Qué nos importa esa joven que tiembla confusa?

Si ya lo estoy limpiando todo tranquilamente.

 

Aunque he de reconocer que yo no lo hice con un periódico si no con una novela de José Carlos Somoza (que era lo que tenía a mano en el trabajo) como manda el canón. Espero que os guste.

Mamada para colorear.

La imagen es para colorear, y está extraída de un libro de los años 70. Donde, al parecer, era una delicia ser niño y hacer los deberes.

Hay más en The erotic coloring book.

Mapa imperial a escala natural.

Es todo un placer oir esta historia de boca de su autor, Jorge Luis Borges, el hombre que si esperaba un rato podía estar en desacuerdo consigo mismo.


El vídeo está tomado de la página DownloadGoogleVideos

Escalera hacia el cielo... o el infierno.

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La escalera, está dibujada en el metro de Toronto. Las otras dos imagenes no sé exactamente a qué ciudad corresponden, pero son dibujos, no foto montajes.

Espero que os gusten.